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jueves, 23 de enero de 2014

Lo mejor del Hollywood pre-código: 7 películas anteriores a la censura que no puedes perderte



Un popurrí variopinto de películas sexy vintage para amenizar la semana: divorcio, poligamia, bisexualidad, nudismo, marihuana y espías ya lo petaban durante los años 30 del siglo pasado


Hollywood. Champagne y lentejuelas por doquier. Todo lo realmente chungo está por llegar. La gente fuma en el cine, la gente fuma en el tren. Señores engominados a tope, mujeres elegantísimas… Todo el mundo sale guapo en las fotos. La gente habla de progreso. Las mujeres lanzan el corsé por la ventana.
Desde que en 1927 aparecen las primeras películas habladas —recuerden Cantando bajo la lluvia— hasta que en 1934 la Liga de defensa católica cierra el chiringuito de la libertad de expresión, y devuelve a Hollywood su cinturón de castidad, tenemos varios años de cine americano sin mordaza. Un cine que era muchas cosas, entre ellas sexy, y que destapó el gran pastel: al público le gusta lo sexy.
Durante años la joie de vivre alcanzó la pantalla dejándonos títulos realizados gracias a la “la técnica Hitchcock”: se escribe un guión soberbio sobre la infinita complejidad de la mente humana, se vende a los productores una historia simplona, y se convence al público con una narración inmaculada. Nunca falla. Todos contentos. El problema nunca es la estupidez del público. Nunca.
En el breve tiempo que hoy nos ocupa, las mujeres dejaron de representarse en pantalla como formas puras —la santa, la pecadora, la ingenua, la vampiresa—. Y es que  cuando el estereotipo cae, el cine gana.
Hoy escribo en Playground sobre las siete películas de la era pre-código que no te puede perder // sigue leyendo en www.playgroundmag.net







lunes, 13 de enero de 2014

La paranoia del Tampax (o la verdad de la vagina como espejo)

la menstruación será feminista o no será (dicho popular) 





No soy nada fan de las copas menstruales. Son prejuicios, lo asumo, y un profundo desconocimiento sobre el tema, pero la idea me hace estremecer de la repulsión. Las feministas pro-asumir-la-menstruación me querrán decir de todo, y seguramente tendrán razón, sean cuales sean sus argumentos. Por otro lado, el arte de regla regalimante me parece bien. Es más, soy fan. Lo que no contemplo (o no contemplaba) bajo ningún concepto es el almacenaje como opción en mi vida cotidiana.

Ahora acaba de sucederme algo que puede hacer que me replantee todo el asunto. Pánico vaginal: Creo que hay un Tampax alojado en lo más profundo de mi interior desde el pasado domingo.

Como usuaria de Tampax que soy, incluso por la noche, los sábados y los domingos me gusta dejar a mi vagina respirar. Al menos durante la mañana. Luego me ducho y vuelvo a la obstrucción y a la absorción y al blanqueante. El horror es que creo que en el lapso del tiempo adormecido de las mañanas de fin de semana, algo falló. No tengo la certeza absoluta de ello, solo la típica intuición paranoica. Salí del baño y se lo comuniqué a mi pareja (a mi marido). Él se ofreció a rebuscar. Doble pánico vaginal. Él puede rebuscar en mi vagina siempre que quiera, todo, menos tampones. Eso está fuera de discusión.

A pesar de mi maxi vagina (me gusta pensarla así) tengo lo que podríamos llamar, mini-manos, y además no me han practicado un fisiting en la vida. Mi búsqueda del tampón perdido (espejo, linterna, y toallita en mano) fue un absoluto fracaso. Puede que allí no haya nada, puede que simplemente, no haya llegado a alcanzar nada con ninguno de mis dedos. El hecho es que todo el asunto del rebuscar me ha hecho reflexionar sobre una cosa: ¿Cuanto hace que no te miras el coño? Mirar detenidamente, reconociendo todo el terreno que tienes controladísimo con la mano. El pelo dificulta mucho que una pueda mirarse el coño tranquilamente. Nunca me lo había planteado de esa manera, así que hasta ahora, nunca había contemplado la posibilidad de depilarme el pubis completo. Dolor. Picor. Una cierta semejanza al coño de una niña que me da de repelús... Tengo 31 años, mi coño ya no es el coño de una niña, tampoco es el coño de una vieja, es un coño perfecto. Un coño feliz.

Tampoco soy de las que no se depilan como opción política o estética. Me gusta ir depilada, si a menudo no lo hago, es por pereza, porqué es invierno y todo queda de puertas a dentro, en casa, con mi gata y con mi hombre.

El domingo en pleno pánico vaginal llamé a mi amiga Mahala. "Creo que se me ha quedado un Tampax dentro". Risas. "¿Has rebuscado?". "Si". "Tranquila, ya saldrá". No me quedo más tranquila.

Hoy en el trabajo (desde hace una semana soy la nueva editora de los contenidos de pornografía, sexualidad y género de la fantabulosa revista digital Playground Magazine) he mirado las métricas, lo que más le va a la gente, lo que hace 'clicks'. El feminismo está de moda. Vuelve el pelo. Y yo pensando en despejarlo todo y profundizar en la relación visual con mi vagina.

Cuando he llegado a casa hace un rato, mi marido estaba con unos amigos terminando un trabajo de diseño. Me he reencontrado con mi querida amiga Marta, hace unos meses fuimos juntas a buscar su primer vibrador, son cosas que unen. Ella traía noticias frescas sobre el tema depilatorio, toda una revelación: la depilación láser cuesta lo mismo te depiles el pubis entero o a trozos. Igual el pronóstico es de poco pelo para la generación láser (seguramente). Para mi, vislumbro un futuro donde mirarme el coño será casi como mirarme al espejo.



Rhiannon Schneiderman




miércoles, 8 de enero de 2014

Querido matriarcado: Las tendencias sexuales que marcarán 2014


Los oráculos para este nuevo año nos llevan de cabeza al matriarcado: Hanna Rosin advierte de la desaparición del hombre, la marca de vibradores Lelo pronostica el fin del spanking y del cuero y la industria farmacéutica podría ver pronto luz verde a la comercialización del viagra para mujeres.

Ahora que el señor Gallardón ha decidido mandarnos a 1985 de una sentada no vendría mal que la primera previsión de 2014 (la extinción del hombre) se cumpliera. Puede que a muchas y muchos la idea de que Gallardón desaparezca como dinosaurio os resulte tentadora, pero la feminista que nos ocupa es más bien pacífica.


sigue leyendo en Playground <3